A medida que se envejece debemos adaptarnos al medio, que es muchas veces agresivo para la realización de las actividades de la vida diaria; las calles, el transporte, el calzado que se utiliza, derivan en motivo de fracturas en numerosas ocasiones.Foto: Juvenal Balán

«Al ser humano le tomó alrededor de cinco millones de años aprender a caminar y solo 70 para caerse.
Esto, que humorísticamente puede ser interesante, en realidad no se debería permitir, porque la caída no es un estado habitual.
La caída es un síndrome geriátrico, una enfermedad.
O sea, no todo el mundo se cae, porque hay gente que llega a sus 90 años sin haber sufrido ningún evento de este tipo».

Así apuntó a Granma el doctor de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología y miembro de AO Trauma, Emilio Fantin, quien enfatizó en la necesidad de prevenir las caídas en las personas mayores, un aspecto en el que no se piensa con frecuencia.
Para el experto, es importante no solo saber qué es una caída, sino entender por qué nos caemos y evaluar al anciano que se cae.

Al intervenir en el Seminario AO Trauma «Traumatología en el adulto mayor», que sesionó en días recientes en el hospital ortopédico docente Fructuoso Rodríguez, y contó con reconocidos expertos de esta organización, comentó que si tenemos en cuenta que del 1 al 5 % de las caídas terminan en fractura y casi todas las fracturas de cadera son secundarias a las mismas, toma vital relevancia hablar sobre este tema.

Luego de una fractura de cadera, entre el 20 y el 50 % de las personas mayores se cae nuevamente dentro de los dos a seis meses de la primera caída, por lo que la prevención es una vez más la clave.
Sucede que de los que caen por segunda ocasión, aproximadamente un 12 % tiene una nueva fractura y el 5 % una fractura de cadera.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se producen mil fracturas de cadera por millón de habitantes.
Si esta cifra se lleva a la población geriátrica, se considera que ocurren mil fracturas por cada 100 000 personas mayores de 60 años, lo cual correspondería a un 10 % de este grupo etario.

Se estima que en Cuba ocurren anualmente alrededor de 12 000 de estas fracturas, con los consiguientes costos que implican para los pacientes, la familia, el sistema de salud y la sociedad en general.

El 20,1 % de la población cubana tiene 60 años o más, como demuestran los datos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
Según el último Censo de Población y Viviendas (2012), en el 40 % de los hogares cubanos vive alguna persona adulta mayor.
En un 32 % de ellos residen hasta dos o tres personas de 60 años o más, por lo que es muy probable que una persona adulta mayor se esté ocupando del cuidado de la otra, y un 13 % de los adultos mayores viven solos.

¿CUÁNDO SE ESTÁ EN RIESGO DE CAER?

La caída preocupa desde el primer momento, pero cuando se convierte en algo recurrente (dos o más caídas en el lapso de un año) está dando claramente signos de alarma que deben atenderse, advirtió el especialista.

Al mismo tiempo –opinó el entrevistado– debemos prestar más atención cuando los pacientes nos dicen «no tengo fuerzas, me caigo, qué puedo hacer».

En el criterio del doctor Fantin, lo primero es pensar que las caídas no son acontecimientos normales, porque el hecho de ser viejos no implica necesariamente caer.
¿Por qué ocurre? Tiene que ver con la fisiología y estructura física, con la pérdida de masa ósea y muscular, y de funciones como la audición y la vista.

Sin embargo, no son estas las únicas causas, explicó.
A medida que se envejece debemos adaptarnos al medio, que es muchas veces agresivo para la realización de las actividades de la vida diaria.
Las calles, el transporte, el calzado que se utiliza, derivan en motivo de fracturas en numerosas ocasiones.

Respecto al perfil del adulto mayor que se cae y fractura, el profesor señaló que generalmente tiene más de 80 años, existe una pobre autopercepción de su estado de salud, hay deterioro cognitivo, o sea, del estado de conciencia, y muchos tienen depresión.
A ello se suma la presencia de déficit visual, motor, pues una gran parte de este grupo etario necesita ayuda para caminar, dígase andadores, bastones o alguien que los acompañe.

«Incluso, si investigamos, podemos encontrar historias de caídas que nos niegan, o no cuentan porque les da vergüenza.
Es muy raro que una persona mayor le confiese a un hijo que se ha caído.
Nos llegan a los servicios ya con la fractura, pero usualmente se vienen cayendo por más tiempo: por la madrugada cuando van al baño, por ejemplo.
Las caídas pueden estar relacionadas además con el consumo de ciertos medicamentos y la polifarmacia, que puede provocar fragilidad y alteraciones de la marcha por desbalance», precisó.

A la hora de evaluar al paciente con riesgo de caer, el experto comentó que hay que tener en cuenta factores intrínsecos y externos, además de otros que pueden precipitar este hecho como el consumo de alcohol.

Dentro de los intrínsecos, la diabetes es uno de los más frecuentes, seguido del estado de conciencia, o sea, la demencia, el delirio, o la depresión.
En un tercer lugar se posicionan las enfermedades donde disminuye la masa muscular, y como cuarto elemento el sexo femenino, pues ocurren mayor número de caídas en las mujeres que en los hombres.

Respecto a los factores externos, el entrevistado mencionó a los animales domésticos, las veredas, las escaleras, el transporte público y la medicación.

«Más de cuatro medicamentos al día se considera como polifarmacia, y ello es una causa de caídas, por lo que hacer ajustes a los fármacos prescritos es fundamental.
Al adulto mayor le dan un medicamento y no se le quita nunca, lo dejan por siempre», explicó el doctor Fantin.

Asimismo, el entrevistado señaló la osteoporosis, el consumo de tabaco (principalmente en las mujeres) y el déficit de vitamina D, como otros elementos a no perder de vista.
«Los adultos mayores no toman sol regularmente, y es importante sacarlos al sol.
La cantidad de luz ultravioleta que se necesita para convertir la vitamina D, ya sea de la dieta o como medicamento, es de diez minutos, no hace falta ir a la playa, y basta con descubrirse las manos y el rostro».

Lo ideal –manifestó– es tratar estas fracturas dentro de las 48 horas de ocurridas, lo cual ha permitido disminuir la mortalidad en el mundo por esta causa de un 30 a un 10 %.

Particular énfasis hizo el experto en el síndrome poscaída.
«Quien se cae y fractura tiene miedo de volver a caer y la gran mayoría no vuelve a su estado previo.
El trastorno de ansiedad es muy grave, y hay una tendencia al síndrome que se denomina inmovilidad, lo cual puede incluso llevar a esa persona a la muerte.
Por cada día de reposo se pierde el 1 % de la masa corpórea», explicó el doctor Fantin, quien concedió una importancia medular al apoyo familiar.

Es fundamental que la prevención comience además desde edades más tempranas, estimulando, por ejemplo, la realización de ejercicios como el uso de la bicicleta, menos costoso, ideal para recuperar los músculos, estimular los conductos semicirculares de los oídos y facilitar que las personas tengan equilibrio, concluyó el entrevistado.

PRECISIONES

- AO Trauma constituye una de las cuatro subdivisiones clínicas de la Fundación AO (Grupo de Trabajo para estudiar los problemas de las Fracturas) creada en Suiza en 1958, con el propósito de integrar y alinear los esfuerzos en investigación, desarrollo comunitario y educación en Traumatología y Ortopedia a nivel mundial y regional.

- De acuerdo con el doctor Roberto Balmaseda Manent, secretario de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología, ha sido particularmente provechosa para la formación y superación de los especialistas de esta rama.

- Alrededor de 600 profesionales de todas las regiones del país han tenido la oportunidad de capacitarse escalonadamente en los cursos talleres y seminarios que la Sociedad ha organizado.